Tenerife es una isla de origen volcánico, cuyo nacimiento puede situarse en los periodos finales del Terciario. Hace siete millones de años emergieron las zonas de Teno, Anaga y Adeje, las cuales se unieron posteriormente entre sí hasta constituir la Cordillera Dorsal. En el centro de la isla, sobre la Caldera de Las Cañadas, se levanta el imponente cono del Teide (3.718m), punto culminante de la isla y del territorio español.

La abrupta orografía isleña y su variedad de climas dan como resultado un territorio de múltiples paisajes y formas, desde el Parque Nacional del Teide hasta los Acantilados de Los Gigantes con sus paredes verticales, pasando por zonas semidesérticas con plantas resistentes a la sequedad en el sur, valles con cultivos tropicales y subtropicales, boscosos parajes de laurisilva en los macizos de Anaga y Teno y extensos bosques de pinos por encima de esta última formación vegetal relíctica de la Era Terciaria. La gran diversidad climática y paisajística de Tenerife se corresponde con una gran riqueza de ecosistemas, cada uno de ellos con su característica flora y fauna.

Información turística

Clima

El mayor contraste se produce durante alguno de los meses de invierno, en los que es posible gozar del sol y de la playa en cualquier punto del litoral tinerfeño, mientras se contempla, en lo alto, a muy pocos kilómetros en línea recta, la silueta blanca, completamente nevada,del pico del Teide. Todos los años nieva en Las Cañadas y sus alrededores --a unos dos mil metros de altitud-- en cantidad bastante considerable.

Hay otros muchos contrastes climáticos. Santa Cruz de Tenerife es una ciudad que goza de un clima habitualmente cálido durante todo el año. En invierno, si viaja desde la capital hasta el centro de La Laguna -la ciudad universitaria de la isla-conviene llevar alguna ligera ropa de abrigo, porque en apenas una decena de kilómetros puede bajar considerablemente la temperatura e, incluso, encontrarse con un tiempo ligeramente lluvioso.