Tenerife es una isla de origen volcánico, cuyo nacimiento puede situarse en los periodos finales del Terciario. Hace siete millones de años emergieron las zonas de Teno, Anaga y Adeje, las cuales se unieron posteriormente entre sí hasta constituir la Cordillera Dorsal. En el centro de la isla, sobre la Caldera de Las Cañadas, se levanta el imponente cono del Teide (3.718m), punto culminante de la isla y del territorio español.
La abrupta orografía isleña y su variedad de climas dan como resultado un territorio de múltiples paisajes y formas, desde el Parque Nacional del Teide hasta los Acantilados de Los Gigantes con sus paredes verticales, pasando por zonas semidesérticas con plantas resistentes a la sequedad en el sur, valles con cultivos tropicales y subtropicales, boscosos parajes de laurisilva en los macizos de Anaga y Teno y extensos bosques de pinos por encima de esta última formación vegetal relíctica de la Era Terciaria. La gran diversidad climática y paisajística de Tenerife se corresponde con una gran riqueza de ecosistemas, cada uno de ellos con su característica flora y fauna.